Psicodelia como forma de vida




A mediados de los años sesenta el género pop dominaba la industria musical de forma contundente en gran parte de Reino Unido. Los medios engrasaban sin miramientos la incesante máquina de crear artistas que conformaban las discográficas por aquel entonces, lo que hace todavía más curiosa la historia de esta banda.

Pink Floyd, inicialmente conocidos como Sygma 6, nació de la mano de unos cuantos estudiantes de arquitectura ingleses con afán de unirse al movimiento musical del momento. Los responsables de dibujar los planos de lo que sería posteriormente uno de los grupos más influyentes e importantes de la historia fueron, en primera instancia, Roger Waters al bajo, Nick Mason a la batería y Richard Wright al teclado. Aun con todo, el grupo seguía necesitando esa chispa que los hiciese despegar dentro del gigante de la industria. Esa chispa, que llego en el mejor momento posible, tenía nombre y apellidos: Roger Keith Barret. Más conocido como Syd Barret, el vocalista y principal compositor de las primeras canciones del grupo, fue el que llevó a la banda a colocarse como uno de los referentes en las salas y locales de entretenimiento de aquella época.



Portada de The Piper At The Gates Of Dawn
Una vez conformada la base del grupo, la discográfica EMI negoció con ellos la posibilidad de lanzar el primer álbum de estudio, lo que aceptaron con mucha ilusión y pocos quebraderos de cabeza. Así se mostró al mundo The Piper At The Gates Of Dawn, el disco que los puso en lo más profundo de huracán sin posibilidad de retorno, tanto para bien como para las posteriores desgracias. La fama y el exceso van unidas en una gran muestra de casos en lo referente a la industria musical, por lo que Pink Floyd no iba a ser la excepción que confirmase la regla, al menos en esta parcela. La negación por la inmensa popularidad junto con el consumo indiscriminado de drogas llevo a Syd Barret a la locura, literalmente hablando. Sus idas y venidas obligaron a la discográfica a dar un ultimátum a la banda, y de no haber sido David Gilmour, un conocido de la banda y amigo de Barret, no habríamos podido conocer las maravillas creadas en los años posteriores.


El remplazo de Barret por Gilmour lo supuso todo, ya que el guitarrista encajó de manera espectacular con la filosofía del grupo. La verdadera trayectoria del núcleo conocido como Pink Floyd comienza en este preciso instante y, a su vez, con el lanzamiento de su segundo albúm: A Saucerful of Secrets. Aunque se encontrasen todavía lejos de lo que en los setenta fueron conocidos como algunos de los mejores discos de la historia, Pink Floyd estampó su sello imborrable en la cara de la luna.

Discografía:

o   The Piper at the Gates of Dawn (1967)  
o   A Saucerful of Secrets (1968)  
o   More (1969)   
o   Ummagumma (1969)  
o   Atom Heart Mother (1970)  
o   Meddle (1971)  
o   Obscured by Clouds (1972)  
o   The Dark Side of the Moon (1973)  
o   Wish You Were Here (1975)  
o   Animals (1977)  
o  The Wall (1979)  
o   The Final Cut (1983) 
o   A Momentary Lapse of Reason (1987)  
o   The Division Bell (1994)    
o   The Endless River (2014)
 

Comentarios