Una chispa entre montañas de dudas
Hay algunos países, sobre todo en el norte de
Europa, cuya facilidad para crear grupos exitosos sin cesar nunca dejara de sorprenderme.
Existen muchos ejemplos, pero para no desviarnos del rumbo musical al que
tiende este blog bastará con nombrar a Opeth, Katatonia o Pain of Salvation.
¿Qué tienen en común estos grupos? Todos provienen de países nórdicos, en este
caso Suecia. Aun con todo, este texto no tratará ni de ese país ni de los
grupos nombrados anteriormente. En su lugar, haremos referencia a la banda más
sorprendente y peculiar de los últimos años dentro del progresivo: Leprous.
El grupo se formó a principios de siglo, en
el año 2001 en el área de Notodden, Suecia. Compuesta por Einar Solberg, a las voces y el teclado; Tor Oddmund Suhrke, a la guitarra y los coros; Baard Kolstad como baterista; Simen
Børven al bajo y Robin Ognedal
como segundo guitarra. De forma similar a los ya nombrados Agent Fresco, Leprous se encuentra dentro del registro de bandas
incatalogables. Más allá de otorgarles el título del progresivo (hecho que
sirve de más bien poco debido a la naturaleza libre del género), su sonido se
tambalea en una especie de atmósfera melancólica, que, junto a ritmos y estribillos
extremadamente pegadizos, hacen obligatorio darles una oportunidad lo antes
posible.
| Einar Solberg en directo |
Su amplio sentido de la creatividad ha dado
lugar en un total de cinco álbumes de estudio, todos ellos únicos y fácilmente diferenciables
entre ellos. La evolución de su sonido es más evidente entre Coal (2013) y Malina (2017), por lo que la crítica encuentra a The Congregation (2015) su obra más
representativa hasta el momento.
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