Eclipses atemporales: el sonido de una generación


"There is no dark side of the moon really, matter of fact, it's all dark."

Con estas palabras cierra uno de los discos más vendidos y exitosos de la historia de la música. The Dark Side of the Moon (cuarenta y cinco millones de copias vendidas) se encuentra únicamente por detrás de los prestigiosos Back in Black (cincuenta millones), de AC/DC, y Thriller, del inolvidable Michael Jackson (sesenta y cinco millones).

Si tuviésemos que describir la música de Pink Floyd, sería algo así como un sonido creado por extraterrestres para intentar comunicarse con los seres humanos. La obsesión del grupo por crear algo totalmente novedoso los llevó a experimentar con todo tipo de materiales e instrumentos para crear ritmos y sonidos jamás escuchados hasta el momento. La intención al utilizar sintetizadores junto a cubos de agua, martillos y copas es la de introducir al oyente en aquellos viajes en los que la banda, sumidos en el consumo de drogas comunes en aquella época, se embarcaban regularmente. Sus canciones son difíciles de encajar en un solo género, por lo que crearon uno solo para ellos mismos: el rock espacial.

El disco integra todo tipo de géneros musicales en un solo álbum. Sus canciones son fácilmente diferenciables entre sí, ya que integran ritmos y voces propias del blue o el jazz (The Great Gig In The Sky); efectos de sonido metronómicos junto a un bombo para simular la frecuencia cardíaca (Speak To Me) y, de forma recurrente e irreconocible, el sonido de sus propios instrumentos.

Por estas razones y muchas más, The Dark Side Of The Moon es un disco obligatorio para todos nosotros en algún momento de la vida. La letra de Time nos insta a aprovechar al máximo nuestra juventud, ya que el final está cada vez más próximo y no existe la marcha atrás. Por otro lado, Money es un reflejo cada vez más acertado de los sistemas consumistas actuales, cuya razón para existir se basa exclusivamente en el dinero. 



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